Posteado por: don Gerardo de Suecia | 07 diciembre 2009

Cuando fui vaquero (88)

Siempre he hecho ejercicios de alguna forma. Entre los 30 a 60 años solía correr distancias de 2,5, 5 y 10 kilómetros. También iba en bicicleta y nadaba. Ahora teniendo 64 años tengo que pensar en lo que hago. Peso demasiado y correr con un peso de 110 kilo no es de recomendar. Tengo problemas con un talón, me duele cuando corro. Ir en bicicleta distancias demasiadas largas y muy frecuente me da problemas con el hombro izquierdo. He sido tratado con cortisona dos veces y ahora estoy curado. No quiero que los problemas vengan otra vez. Y si tengo que trabajar con mis casas o cosas así no tengo fuerzas para hacer ejercicios. Sí, vienen los achaques de edad es cierto. Pero dar una vuelta de 20 minutos en bicicleta y después dar un paseo de 30 minutos a pie funciona bien. Tengo una vuelta que me gusta mucho. La llamamos “Stenhammarsrundan” (la ronda de Stenhammar) nombrado de un castillo que está en el camino. Es una vuelta que pasa entre dos lagos, Gårdsjön y Valdemaren, juntado de un río pequeño. Hay tres puentes y el paisaje es un parque con muchos robles. Hay vacas y ovejas pastoreando en la sombra. Es un sitio muy armonioso. Ya os he explicado que tengo miedo de vacas y es lo mismo con mi mujer. Pero suelen poner señales en las cercas si hay animales dentro o no. Hay un sendero que pasa al lado del pequeño río que mencioné, y este día quise terminar mi paseo allí. Entré por la verja, no había letrero que había vacas allí. No es una distancia muy larga de ir. Cuando llegué a la otra verja, allí estaban, las vacas, rumiando, mirándome con ojos flemáticos. Un rebaño enorme de cinco vacas estando tendido en el suelo y en medio del sendero. Tuve que tomar una decisión rápida. Pasar a las vacas a riesgo propio y venir a la bicicleta en dos minutos o ir de regreso, evitar a las vacas y llegar a la bicicleta en 15 minutos. El cansancio me hizo valeroso. Me concentré, tomé unos pasos decisivos y me encontraba en medio del ganado hablando tonterías para calmar a las vacas (Ni siguiera tenían cuernos, eran de tal raza) Una vaca se levantó. Las otras quedaban en el suelo. Abrí la verja – puesto en salvo! Tomé mi bicicleta y me fui a casa una experiencia más rico.


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