Posteado por: don Gerardo de Suecia | 07 diciembre 2009

Siendo suplente en el colegio (86)

Antes de que os cuente este episodio tengo que explicar que somos (yo he sido) profesores mi mujer y yo. En el trabajo de un profesor incluye la tarea de ser suplente de vez en cuando. Un día mi mujer estuvo enferma y me preguntó si yo le pudiera reemplazar. La tarea era hacer crema de vainilla, dos tipos, crema de vainilla genuina con rama de vainilla y otra, de polvo. También prepararía torta da manzanas. No soy cocinero, pero sé muchas cosas cuando se trata de la preparación de comida. Pensaba que, bueno, me atreveré a intentar. Y así comencé mi carrera de profesor de hogar.

Tenía una clase de quince alumnos. Cuando llegué a la sala de hogar teníamos problemas de encontrar la rama de vainilla. Una chica, Anna, me ayudaba buscarla y finalmente la encontró en un armario. No estuvo un comienzo ideal.

La desconfianza estaba en el aire. ¿Cómo pudiera hacer crema de vainilla con torta de manzana ese profesor, que normalmente enseñaba historia y asignaturas así? ¿Y un hombre? Decidía no notar nada de esto y continuaba con las preparaciones, enseñando como hacer una crema de vainilla.

La crema de polvo no era muy complicada. Uno solo ponía un poco de liquido con el polvo en la cacerola, lo calentaba y lo batía, y lo todo estaba preparado. Pero la crema de vainilla era otra cosa……..

Tengo que informar, antes de que os cuente de lo que pasaba con la crema, que la torta de manzana fue un éxito. Era exactamente como la hacemos en casa, y sentía que la desconfianza desaparecer más y más.

Pero la crema…..

Era así. Hay que batir la crema muy atentamente todo el tiempo que está en la cocina. Y yo tenía que hacer una de las cosas que los hombres no dominan, hacer varias cosas simultáneamente, y no solo dos. Corría entre los alumnos para dar instrucciones cómo preparar una torta de manzanas y cosas así. Olvidé la crema de vainilla, y la crema tenía un tono marrón en el fondo de la cacerola. Miraba sombrío en la cacerola y pensaba en la reacción de los alumnos – torta de manzana con crema quemada. Pero, con un poco de vainilla de rama, tendría un buen gusto.  Entonces hubo un alumno que pidió ayuda y esto completaba la catástrofe, olvidaba la vainilla de rama también…

La crema de polvo funcionaba bien con la torta, pero la crema genuina… Una alumna gritó: ¡Qué asqueroso, no lo comáis! Y la desconfianza volvía a pesar de la torta, que era tan rica. Anna se reía. Y ella inspiraba a los otros, y pronto uno podía escuchar carcajadas de la sala de hogar.

Después de tener esta clase trataba de evitar los alumnos que participaban. Y siempre cuando encontraba a Anna, ella se reía. Y aquí una advertencia: No hagáis crema de vainilla genuina si no lo domináis, toméis la de polvo.


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