Posteado por: don Gerardo de Suecia | 05 marzo 2010

Entre islas, islotes y escollos 112

Cuando estudiaba en el liceo de noche no habían problemas para encontrar trabajo en el periodo de vacaciones. Muchos veranos trabajaba de conserje, cortaba la hierba y los setos, rastrillaba las veredas, llenaba las basuras y cosas así. Pero un verano pasé con otro trabajo.

A la chica que fue mi novia en este período le gustaba mucho el mar, su padre tenía una casita maravillosa con vistas al mar en la costa del oeste en Hamburgsund y  ella incluso iba a examinarse para capitán de barco.  Sí, a ella le gustaba mucho el mar.
Un día, leyendo el periódico encontró a un anuncio que buscaba trabajadores en un pequeño astillero en el archipiélago en la costa del este. “Por favor”, me pido, “solicita la plaza, y así yo podría visitarte en los fines de la semana”. Lo hice y me dieron el trabajo.
Para poder llegar al trabajo era necesario ir en barco, (ahora hay un puente) claro, el trabajo estaba en una isla, Högmarsö. En Suecia hay un tipo especial de barcos que frecuentan estas rutas entre las islas de la costa del este, son los barcos de Waxholm (una foto aquí) y el barco en el cual yo iba se llamaba Hugin (el nombre viene de uno de  los cuervos del dios Odin en la mitología Sueca).

Y de esta manera comenzó mi carrera como raspador de óxido en la compañía Hufvudstaden en la isla Högmarsö.
Eramos cuatro o cinco trabajadores en el astillero que se llamaba el astillero de Furusund. Tres de nosotros eramos estudiantes, yo en el liceo de noche, y los dos otros en la universidad. El jefe se llamaba Adolf y tenía dos hermanos, gemelos, que eran trabajadores allí. Había también un hombre, Kalle, que trabajaba allí. Después de un tiempo llegó también un desertor norteamericano, Jon, que no sabía sueco y que Adolf, el jefe, hizo mi protegido porque sabía hablar inglés. Para mí era un tesoro de oro ser cotrabajador y casi profesor de un anglohablante y esto fundamentaba mis buenos conocimientos de inglés. Sí, claro, y Sundman, que tenía 69 años corría como un mono entre los barcos en el astillero (el apellido significa hombre del estrecho, un nombre típico del archipiélago en el este).
Vivíamos en viejas casas amarillas desde el momento en que la actividad en el astillero florecía, pero cuando vivíamos nosotros allí estaba desastradas, con falta de pintura y chimenea revocando. Yo tenía un piso de una habitación con cocina mientras que Runo que era el aristócrata de los inquilinos tenía un piso de dos habitaciones y cocina.

Y el trabajo, en que consistía el trabajo. La mayor parte del tiempo raspábamos óxido de gabarras y transbordadores que pertenecían a la compañía. Primero los subíamos en la grada y los fijábamos. Después raspábamos y también limpiábamos el interior de las gabarras y en los transbordadores pintábamos las paredes con una pintura que apestaba, terrible y probablemente no pasaría las norma para la seguridad en el trabajo que tenemos ahora.
Y a veces hacíamos pausas. Entonces era así. Si venía el jefe, veía que no trabajábamos, entonces, sus hermanos y kalle empezaban a trabajar. Runo, el desertor de EEUU y yo, continuábamos descansando,simplemente porque estábamos cansados Esto no le gustaba a Adolf porque estaba acostumbrado a que todos solían plegarse a sus más mínimos deseos. Y su cara se hacía oscura y su ojo de esmalte casi nos miraba…
Cada vez que Runo y yo terminábamos un trabajo, íbamos a Adolf y le preguntábamos si tenía otro trabajo para nosotros.  Y claro que había trabajo, pero casi siempre decía algo en estilo así: “Bueno, podéis ir a raspar óxido en Marina (un barco) no vale la pena porque nunca acabáis con algo”. Que jefe era, Adolf, injusto, porque trabajábamos más que los otros, pero no empezábamos a trabajar en un una pausa solamente porque Adolf aparecía.
Pero las noches…. El verano sueco es muy claro y el crepúsculo viene tarde. Solíamos pescar en los puentes en los grandes cobertizos para barcos que rodeaban el astillero. Extendidos en los puentes con el sedal en la mano, sin caña, con la mirada en el agua verde, con una vista de por lo menos cuatro metros hacía el fondo, veíamos percas de tamaños gigantes. Y mordían, sí que mordían, con los gusanos que habíamos desenterrado con los mosquitos volando alrededor nuestras cabezas era imposible no morder. Freíamos las percas en la sartén antigua que pertenecía a cada piso. Con patatas y mantequilla daban platos muy ricos.
Kalle tenía una trainera que había amarrado en el mar a poca distancia del astillero. El barco hacía agua y cada día después del trabajo Kalle, y veces junto con nosotros, tenía que sacar el agua del barco. Kalle tenía grandes perspectivas para el futuro. En el canal de la Mancha hay muchos buques naufragados. Con la trainera y un poco de educación para buzo, no debía ser tan difícil sacar las riquezas de los buques y si yo le ayudaba me compartiría la mitad de las riquezas…. Para él esto era totalmente la verdad y se sentía ofendido cuando Runo, con una postura más sobrio de la vida, le pinchaba con esto. Cuando Runo y yo nos encontramos, algo que hacemos a veces, solemos hablar mucho de Kalle y sus sueños de ser rico sacando naufragados del canal de la Mancha.
Si, creo que esto fue el verano de mi vida. Mi mujer  dice que de la manera en que hablamos de este período puede dar la impresión que se trata de años de trabajo. Pero se trata de un mes y medio. Pasaron muchas cosas y todas muy intensas. Revivo esto a veces cuando hacemos viajes con el transbordador a Åland. Desde el transbordador es posible ver la isla Högmarsö. Una vez cuando estuvimos en viaje mi mujer dijo: “Por qué no hacemos un viaje a la isla, así yo también podré saber de que hablais Runo y tú”. Sí, y lo hacíamos. Encontramos a una mujer que podía contarnos muchas cosas interesantes. Su hija, por ejemplo, que vive en Canadá, viene a esta isla cada verano para tener la tienda allí. El resto del año no hay tienda y la gente tiene que comprar sus artículos y su comida en otros lugares. Pero ahora hay puente y es más fácil. Nos contaba también que Adolf, el jefe, se murió en la primavera, muy, muy viejo. También decía que las casas donde vivíamos estaban derruidas.
En el astillero encontramos a Tomas, un hombre que hacía que incluso yo me sentía pequeño (y yo mido 189 centímetros). Nos contaba que ahora el astillero es privado y es una pequeña companía donde gente con barcos pueden alquilar un sitio para trabajar con sus barcos. Nos daba unos minutos para mostrar barcos que tenían allí. A él le gustaba mucho la lema de Adolf que “no vale la pena, nunca acabís con algo” y que iba a reintroducirla en el astillero.
Y nosotros fuimos a casa y los sueños de un tiempo tan lejano y sin embargo tan cerca caían abajo en la memoria y todo era como antes.

Aquí hay unas fotos del viaje.

In English/En inglés

Amongst islets and islands 112

When I studied in the evening school I had no problems to find a work during the summer vacations.
Many summers I worked as a caretaker, moved the lawn and cut the hedges, raked the walks and filled the garbage and such things. But one summer I spent with another work.
The girl who was my fiancée this time liked the sea very much, her father had a marvelous summer house with view of the sea on the west coast en Hamburgsund  and she even was preparing for the masters certificate. Yes, she liked the sea very much.

One day, reading the newspaper she found an announcement where they looked for workers on a small shipyard on the east coast. “Please”, she asked me, “apply for this work, in this way I can visit you in the weekends”. I did so and they offered me the employment.
To reach the work it was neccesary to go by boat, (today there is a bridge) of course the work was on an island, Högmarsö. In Sweden we´ve got special type of boats that frequent this routes between the islands on the east coast, Waxholm boats (a photo here) and the boat I went with was called Ugin (the name comes from one of Odins ravens in the Swedish mythology).
And in this way began my carrier as a roast scraper in the company Hufvudstaden on the island Högmarsö.
We were four or five workmen on the shipyard named Furusund. Three of us were students, I in the evening school and the others in the university. The boss was called Adolf and he had two brothers, twins, who worked there. There was man, Kalle, too who worked there. After some time came an American deserter, Jon, who couldn´t speak Swedish and Adolf made him my protégé because I could speak English.
For me it was goldmine to be workmate with and almost teacher for an English speaking person and this founded my good knowledge of English. Of course, who was 69m years and run like monkey among the boats in the shipyard (his last name means man from the bay, a typical name in the archipelago on the east coast).

We lived in old yellow houses from the time when the activity flourished on the shipyard, but when we lived there they were flaked off, lacking paint and with chimneys that smoked in.
I had a flat with one room and kitchen while Runo who was the tenants aristocrat had a flat with two rooms and a kitchen.

And the work, in what consisted the work? Most of the time we raked roast from barges and ferries that belonged to the company. First we brought them up on the slips and fixed them. After that we raked and cleaned the interior and in the barges and ferries we also painted the walls with a tint that smelled awfully and that probably wouldn´t have passed the directions for industrial welfare safety.
And sometimes we took a break. Then it was like this. If the boss came, he´d notice that we didn´t work, then, his brothers and Kalle began working. Runo, the deserter and I. went on taking a break, quite simply because we were tired. Adolf didn´t like this because he was used to have a labour force that obeyed every hint from him. And his glass eye almost looked at us…

Every time when Runo and I had finished a job, we went to Adolf and asked him if he had another job for us. And of course there were jobs, but almost every time we asked him he said something in this way: “Well, you can always rake roast on Marina (a boat), there´ll be nothing done anyway I guess”. He was something of a boss, Adolf, because we worked more than the others. But we didn´t begin work only because Adolf appeared.

But the evenings…. The Swedish summer is very light and the twilight is late. We suse to go fishing in the big boathouses round the shipyard, extended on the bridges with the fishing-line in the hand, without rod, staring in the green water, with a sight of four meters to the bottom, we saw giant perches. And they bit, yes the bit, with the worms we had picked with the mosquitos flying around our heads it was impossible not to bite.
We fried the perches in the old frying-pan that belonged to every flat. With potatoes and butter they gave very delicious meals.

Kalle had an old fishing boat that he had tied at a distance from the shipyard. The boat made water and every day after work Kalle, and sometimes together with us, had to empty the water in the boat. Kalle had great expectations for the future. In the English Channel there are many wrecked ships. With the trawler and some education how to dive, it wouldn´t be so difficult to take up the richness from the wrecks and if I helped him he´d share the richness half and half with me… For him this was completely true y he felt offended when Runo, who had a more sober view of life, teased him for it. When Runo and I meet now and then we use to speak a lot about Kalle and his dreams to be rich taking up wreck of the English Channel.

Yes, I think this was the summer of my life. My wife says that from the way we speak about this period you may think it was about years of work. But it deals with a month and a half. There happened many things and everything was very intensive.
I live it over again when we take trips with the ferry to Åland. From it it´s possible to see the island Högmarsö.
At one occasion when we were travelling my wife said to me: “Why don´t we take a trip to the island, so I can know what you and Runo are talking about?” Yes, and so we did. We met a woman who could tell us interesting things. Her daughter for instance, who live in Canada, comes every year to open the shop there. The rest of the year there is no shop and people have to by their articles y food in other places. But today there is a bridge and it´s easier. She told us that Adolf, the boss, had died that spring, very, very old. She also told us that the houses where we lived were pulled down. In the shipyard we met Tomas, a man who made even me feel  small (and I´m 189 tall). He told us that the shipyard is private own now and it´s a little company where people can hire a place and fix their boats.
He gave us some minutes to show the boats they had there. He like very much Adolfs device “You can always….” and he liked to reintroduce it on the shipyard.
And we went home and the dreams from a time so distant fell back in the mind and everything was as it was before.

Here are some photos from the trip.

In Swedish/En sueco

Bland kobbar och skär 112

När jag läste på kvällsgymnasiet hade jag inga problem att hitta jobb under semestertider. Många somrar arbetade jag som fastighetsskötare, jag klippte gräs och hackar, krattade gångar, fyllde sopor (man packade tunnorna) och sånt. Men en sommar tillbringade jag med ett annat jobb.
Min dåvarande flickvän tyckte mycket om havet, hennes far hade ett jättefint sommarnöje med havsutsikt på västkusten och hon höll t o m på att ta skepparexamen. Ja, hon tyckte verkligen mycket om havet.
En dag när hon läste tidningen hittade hon en annons där man sökte arbetskraft till ett lite varv i skärgården på östkusten. ”Snälla”, bad hon mig, ”sök det så kan jag komma och hälsa på dig på helgerna”. Det gjorde jag och fick jobbet.
För att komma till jobbet måste man åka båt (i dag finns en bro) så klart för arbetsplatsen låg på en ö, Högmarsö. I Sverige finns en speciell typ båtar som går på de här rutterna mellan öarna, det är Waxholmsbåtar(ett foto här) och båten som jag åkte med hette Hugin (namnet på en av Odens korpar i den svenska mytologin).
Och på det här sättet började jag min karriär som rostskrapare hos bolaget huvudstaden på ön Högmarsö.
Vi var fyra eller fem arbetare på varvet som hette Furusunds slip. Tre av oss var studenter, jag på kvällsgymnasiet och de andra två på universitetet. Basen hett Adolf och han hade två tvillingbröder som jobbade där. Det fanns också en man, Kalle, som jobbade där. Efter nån tid kom det också en amerikansk desertör, Jon, som inte kunde svenska och som basen, Adolf, gjorde till min skyddsling för jag kunde prata engelska. För mig var det ett gyllene tillfälle att få jobba ihop med och nästan var lärare åt en engelsktalande det grundlade mina (rätt så) goda kunskaper i engelska. Ja, så klart, så var det Sundman, som var 69 år och som sprang som en apa mellan båtarna på slipen (namnet Sundman betyder mannen från sundet, ett typiskt namn i skärgården på ostkusten).

Vi bodde i gamla gula hus från den tid när verksamheten på varvet blomstrade, men när vi bodde där var de förfallna, dåligt målade och med spisar som rykte in.
Jag hade en lägenhet på ett rum och kök, men Runo, hyresgästernas aristokrat, hade en lägenhet på två rum och kök.
Och jobbet, vad bestod jobbet i för nåt? Större delen av tiden skrapade vi rost på pråmar och färjor som hörde till bolaget. Först drog vi upp dem på slipen och gjorde fast dem. Sen skrapade vi rost och vi gjorde rent inuti pråmarna och på färjorna målade vi insidans väggar med en färg som förmodligen inte skulle klara arbetarskyddets regler i dag.
Och ibland tog vi rast. Då var det så här. Om basen kom, så såg han att vi inte arbetade, då började hans bröder och Kalle att jobba. Runo, desertören och jag, vi fortsatte vila oss, helt enkelt därför att vi var trötta. Det gillade inte Adolf, för han var van att alla lydde hans minsta vink. Och han blev mörk i ansiktet och emaljögat nästan tittade på oss..
Varje gång Runo och jag avslutade ett jobb gick vi till Adolf och frågade om han hade nåt annat arbete åt oss. Och det är klart att det fanns arbete, men varje gång sa han nåt i stil med: ”Äh, ni kan väl g och skrapa rost på Marina (en båt) det var samma, det blir ju ändå ingenting gjort”. Vilken bas han var Adolf, ojust, för vi jobbade mer än de andra, men vi började inte jobba igen udner en rast bara för att Adolf råkade dyka upp.
Men kvällarna… Den svenska sommaren är mycket ljus och skymningen kommer sent. Vi brukade fiska från bryggorna i de stora båthusen som omgav slipen. Utsträckta på bryggorna med reven i handen, utan spö, med blicken i det gröna vattnet, med sikt på åtminstone fyra meter till botten såg vi jätteabborrar. Och de nappade, ja de nappade, med maskarna som vi plockat med myggen svärmande kring huvudena var det omöjligt att inte nappa. Vi stekte abborrarna i den gamla stekpanna som hörde till varje lägenhet. Med potatis och smör så blev det en delikatess.
Kalle hade en trålare som han hade gjort fast i sjön en bit från slipen. Båten tog in vatten och varje dag efter jobbet, ibland tillsammans med oss, var Kalle tvungen att få vattnet ur båten. Kalle hade stora planer för framtiden. I Engelska kanalen finns det många skeppsvrak. Med trålaren och lite kunskaper i dykning skulle det inte vara svårt plocka upp rikedomarna i skeppen och om jag hjälpte honom så skulle vi dela 50 – 50. För honom var det här fullständigt sant och han blev förolämpad när Runo, med lite nyktrare syn på livet, retade honom för det här. När Runo och jag träffas, nåt vi gör ibland, brukar vi prata mycket om Kalle och hans drömmar om att bli rik på att dra upp vrak ur Engelska kanalen.
Ja, jag tror att det här var sommaren i mitt liv. Min fru säger att på det sätt som vi pratar om den här perioden kan det ge intrycket att det handlar om år av arbete. Men det handlar om en och halv månad. Det hände mycket och det var intensivt.
Jag återupplever det här ibland när vi reser till Åland. Från färjan är det möjligt att se Högmarsö. En gång när vi var på resa sa min fru: ”Varför gör vi inte en resa till ön, så jag också kan veta vad ni pratar om Runo och du.” Ja, och det gjorde vi. Vi träffade en dam som kunde berätta många intressanta saker. Hennes dotter t ex, som bor i Kanada, kommer till ön varje år för att ha affären där. Resten av året finns det ingen affär och folk får köpa sina varor och sin mat på andra ställen. Men nu finns det bro och det är lättare. Hon berättade att Adolf, basen, hade dött på våren, mycket, mycket gammal. Hon sa också att husen där vi bodde hade rivits.
På varvet träffade vi Tomas, en man som gjorde att t o m jag kände mig liten (jag är 189 cm lång). Han berättade för oss att nu är varvet privat och det är ett litet bolag där folk kan hyra in sig och arbeta med sina båtar. Han gav oss några minuter för att visa båtarna som de hade där. Han gillade Adolfs devis: ”äh, det var samma, det blir ändå ingenting gjort” och han skulle återinföra det på varvet.
Och vi åkte hem och drömmarna från en så avlägsen tid och ändå så nära föll tillbaka i minnet och allt blev som det brukar.

Här är några foton från resan.


Responses

  1. Querido Don Gerardo:

    He disfrutado muchísimo con este maravilloso relato. Me he reído con los sueños de Kalle y con todas las aventuras que vivisteis. Ha sido como leer las aventuras de Tom Sawyer, ¡genial!, las fotos han completado la historia. Te he mandado un email, espero que te sirva. Un abrazo.


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