Posteado por: don Gerardo de Suecia | 22 diciembre 2011

Dos relatos en tiempo de navidad (175)

Esta historia me ha contado un amigo y pasaba hace muchos años unos días antes de la navidad. Mi amigo trabajaba en mi colegio como suplente. Un profesor encuentra muchos alumnos en su trabajo y unos de ellos son menos amables. Uno de esos alumnos era John (nombre fingido). Parecía que no tenían intereses en común – por lo menos no en las clases. A mi amigo le gustaba orden y tranquilidad en la clase, a John no. Mi amigo quería dar mucho conocimiento a sus alumnos, pero John no se interesaba mucho por religión, historia y ciencias sociales. Prefería más hacer ruido y trepar en los bancos, etcétera, etcétera. Pero tenían un interés en común. Mi amigo quería comprar unos discos (el modelo más grande que había antes de los discos compactos) y se fue a la única tienda que vendía discos en mi ciudad. Antes de entrar en la tienda miraba un rato en el escaparate. Entonces vio a un amigo del colegio por la ventana, John. Estaba eligiendo discos evidentemente. Sí, pero no parecía que le gustaba pagar el disco. Con la mirada errabunda puso el disco en su cazadora y cierró la cremallera – y salió…. Cuando quería pasar a mi amigo en la acera él le dijo a John: “He visto lo que hiciste en la tienda. Ahora tienes que devolver el disco”. Y John dijo: “Cómo puedo hacerlo, van a verme…” Mi amigo le consejó: “Hazlo en la misma manera que hiciste cuando lo robaste”. Y el hijo entró en la tienda y con la mirada tan errabunda como hace unos minutos sacó el disco y lo puso en su sitio, lo todo bajo la supervisión del suplente. Mi amigo no tenía problemas más con John en el colegio.

Aquí la otra historia, también contado de un amigo, pero no el mismo como en la historia arriba, y pasaba unos días antes de otra navidad. Trabajaba en una tienda donde entre otras cosas vendían bañeras. Un día entró un señor viejo en la tienda y preguntó sí vendían bañeras con hidromasaje. Mi amigó le contestó que sí e iban a una bañera con hidromasaje. El señor preguntó si fuera posible probar el tamaño de la bañera por sentarse en ella. Mi amigo dijo que sí, pero que el señor tenía que quitarse de lo zapatos antes de “ir a bordo” en la bañera. El señor se sentó, sin zapatos, y se disfrutaba el tamaño perfecto. Mientras tanto venían otros clientes y mi amigo dejaba el señor a sentirse bien un minuto o dos. Venían más clientes y pronto fue tiempo de ir para almuerzo. Y mi amigo fue para almorzar con sus colegas en la tienda….. entre 12.00 y 13.30…… Cuando volvían a la tienda y habían entrado oyeron una voz de un hombre viejo que dijo: “Aló….” El colega le preguntó a mi amigo: “¿Quién es?” Y claro, mi amigo sabía quien era; el señor que estaba probando la bañera. Y los dos se iban a la bañera y mi amigo hablaba con el señor y decía cosas como: “Por favor, discúlpeme, hay algo que podemos hacer etcétera, etcétera… El señor dijo: “Sí, dígame dónde está el baño y deme un vaso de agua”. Y siendo una pregunta muy modesta mi amigo podía calmarse y comprender que al señor no le molestaba tanto quedarse en la bañera una hora o dos….

¡Feliz navidad!


Responses

  1. Bonitas historias, me han gustado. ¿De verdad eres Sueco?

    • Sí, soy muy sueco! Pero con unos años de estudios es posible aprender otra lengua. Trabajo, trabajo y más trabajo…

  2. Don Gerardo, me encantó sobre todo la segunda historia…….. jejejejejejejeje… Besos y feliz año nuevo!

  3. Es un placer conocerte, Don Gerardo de Suecia, volveré por aquí otro día.
    Saludos


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