Posteado por: don Gerardo de Suecia | 16 abril 2013

Un hombre grande (203)

Evert Persson era un hombre de gran estatura. Tenía más de dos metros de altura. Andaba en una manera especial. Había sido marinero y andaba como lo había hecho en los barcos. Levantaba la mano para abrir la puerta con mucha antelación. Como si el suelo se moviera como en los barcos. Estaba cansado con una mujer japonesa – іque pareja rara! – él de tanta altura y ella tan pequeña.

Evert era mi compañero de trabajo unos años en una industria de pasta de papel, donde trabajamos en turnos. Había dejado su vida en la mar para poder vivir una vida menos ambulante con su mujer. Cuando era marinero había sido 203un hombre grandeactivo en los sindicatos para marineros.  Me contó que una vez hubo afiliado a 12 marineros en el sindicato en contra de la voluntad de los dueños del barco…..

Otra vez me contó de un segundo de a bordo que tenía problemas con el alcohol y que veía pequeños diablos, rojos y verdes, en su camarote. Pero Evert le ayudó a ahuyentarlos y el segundo pudo ir a su trabajo….

Trabajando por tierra continuaba su actividad en los sindicatos y no solía dormir tanto que debía en el día antes de trabajar por la noche.

A veces su falta de sueño le forzaba a dormir en el baño una hora o dos. Hjalmar, el capataz del turno solía preguntar dónde estaba Evert y yo no podía decirle que estaba durmiendo en el baño y tenía que inventor algo para que Hjalmar no supiera la verdad, que  Evert estaba durmiendo en el baño, tratando de encontrar sitio para su cuerpo gigante entre los tubos de los sanitarios.

Si Hjalmar le buscó una segunda vez tuve que tratar de despertarle. ”Por favor, іdespiértate hombre!, Hjalmar te busca y no puedes dormir más”. Y podía oír el sonido de un hombre muy grande que trataba de desarollarse y levantarse en el suelo. Y siempre decía lo mismo cuando abría la puerta: ”No he dormido, solo he descansado un poquito…..”.

Y de aquella manera continuaba su vida, pero un día nos contó que iba a ser responsable de los cursos en los sindicatos de la región, y poco después yo me fui a una escuela para estudiar y dejar la vida industrial tras de mí. Íbamos por caminos separados……

Pero un día en la escuela, cuando estuve repitiendo una canción tocando la guitarra, ví por la ventana una procesión muy extraña…… Primero iban unos señores, vestidos en blanco, casi brillando, como si fueran jeques y tras de ellos vino una persona muy alta con una calva muy conocida, la de Evert Persson.

Hablábamos un rato y le pregunté por qué él venía en un muchedumbre de gente que parecían a jeques. Entonces me contó que ahora trabajaba para ASDI, La Autoridad Sueca para el Desarrollo Internacional.

Y yo después pensaba que por ayudarle a Evert a dormir un poco en el baño a veces tal vez hubiera contribuido un poquito al desarrollo internacional del mundo….


Responses

  1. ¡Hola, Don Gerardo!
    Muy interesante anécdota nos has traído. Sin dudas que Evert debe ser todo un personaje. He conocido algunos otros tan pintorescos como él, que se mueven por caminos raros.
    Me imagino que, a su lado, la japonesita parecería ser su bastón. Ja, ja, ja.
    Un gran abrazo.


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